La canción “Libre” de Nino Bravo está inspirada en una historia real

La canción “Libre” de Nino Bravo está inspirada en una historia real

La canción “Libre” de Nino Bravo está inspirada en la historia de Peter Fechter, un jovencito de poco más de 18 años, “casi veinte”, que fue el primer alemán que intentó saltar en 1962 el recién estrenado muro de Berlín. Llegó al muro acompañado de un amigo, Helmut Kubelik, que por suerte si llegó rebasarlo, pero Peter, una vez que “extendió sus alas” y se encaramó al mismo, recibió el alto de los soldados soviéticos, pero como dice la canción “marchaba tan feliz que no escuchó la voz que le llamó” y de esta manera, al no ser atendido el alto, dispararon sobre el joven que fue alcanzado por varios disparos y cayó del muro en lo que se denominaba “zona de nadie”.

Allí quedó tendido a la vista de todo el mundo, ciudadanos, periodistas y militares, pidiendo auxilio mientras se desangraba a borbotones, sin poder moverse por la seriedad de las heridas, y sin nadie que se atreviera a recogerlo. Los occidentales tenían miedo de recibir disparos en aquella nueva situación y tan solo se atrevieron a lanzarle un botiquín, que de nada sirvió a un Peter Fechter casi moribundo y a cada minuto con menos vida.

Los rusos a los que pertenecía la zona muerta aguardaron unos interminables 50 minutos de agonía del joven hasta que procedieron a recogerlo, momento que queda recogido en la foto que acompaña el texto.

El pueblo berlinés que presenciaba la escena gritaba a ambos bandos que remediaran la muerte de aquel jovencito, pero nadie hizo nada, incluso las fuerzas occidentales impidieron que ningún civil acudiera a ayudarlo. Al final, en el lugar del suceso solo quedaron flores que fueron lanzadas por los indignados berlineses.

No sería el último en morir en el muro, aun vendrían 260 más. El último fallecido de esta larga lista fue Chris Gueffroy, en 1989, que curiosamente tenía tambien veinte años… Hoy en día hay un monumento en el lugar en el que cayó Peter y también hay una canción cuya letra viene bien releer desde esta nueva óptica.

Nino Bravo la escribió tras la impresión que le provocaron las imágenes que del suceso salieron en la prensa mundial.

La canción que todos hemos canturreado alguna vez decía:

Tiene casi veinte años y ya está
cansado de soñar;
pero tras la frontera está su hogar,
su mundo y su ciudad.
Piensa que la alambrada sólo
es un trozo de metal
algo que nunca puede detener
sus ansias de volar.
Libre,
como el sol cuando amanece yo soy libre,
como el mar.
Libre,
como el ave que escapó de su prisión
y puede al fin volar.
Libre,
como el viento que recoge mi lamento y mi pesar,
camino sin cesar,
detrás de la verdad,
y sabré lo que es al fin la libertad.
Con su amor por bandera se marchó
cantando una canción;
marchaba tan feliz que no escuchó
la voz que le llamó
y tendido en el suelo se quedó,
sonriendo y sin hablar;
sobre su pecho, flores carmesí
brotaban sin cesar.

Un judío y homosexual creó en Liverpool el experimento social del Instituto Tavistock llamado The Beatles que se convirtió en una gran operación de inteligencia

Mucha gente considera al grupo musical británico the Beatles como un parteaguas en la historia de la música popular contemporánea y efectivamente son lo peor, no por lo que la mayoría se lo imaginaría, es decir por lo que hubieran aportado de revolucionario a la música, sino porque fueron usados como uno de los mayores proyectos y operaciones sociales para provocar un cambio de paradigma y dar entrada a la Nueva Era que era el caldo de cultivo social cultural que daría soporte y credibilidad al proyecto milenario del Nuevo Orden Mundial, es decir, una sociedad sometida y esclavizada a los caprichos de una minoría que controla el poder y el dinero en el mundo. Y detrás de este proyecto social como en todos lo que existe un plan secreto para generar un mal muy grande a la mayor cantidad de gente posible en el mundo, hay una mente judía y en este caso además homosexual, este es el caso de Brian Epstein que a raíz de un comentario de Paul McCartney en 1997 lo hizo pasar a la historia como «el quinto beatle».

Pero Brian Epstein, el impulsivo dueño de una tienda de música de Liverpool que el 24 de enero de 1962 firmó el primer contrato como «manager» de los Beatles, fue mucho más que eso. Ninguna banda antes de los Beatles, ni siquiera Elvis Presley, había hecho nunca una gira mundial. Cuando Epstein, como los demás jóvenes de Liverpool de comienzos de los 60, descubrieron a la banda de Lennon y McCartney en el escenario del The Cavern, estos se presentaban en vaqueros y chupa de cuero negra. Epstein les convenció para pasarse al traje con corbata. Y también para que hicieran algo tan elemental hoy día como una reverencia sincronizada al final para despedirse del público. La banda confiaba ciegamente en este joven gay de familia judía poseído por una ambición que no conocía límite. Pero la afirmación de McCartney no es precisa ya que –Stuart Sutcliffe fue el primer bajista del grupo y Pete Best el primer batería de la banda, por eso calificar a Epstein de «quinto beatle» no concuerda a su papel clave en el desarrollo de uno de los fenómenos culturales más influyentes del siglo XX.

Otro judío que busca redimir a Epstein dijo: «Llamarle quinto beatle es una tontería, hubo hasta seis beatles, pero nunca hubo un séptimo beatle porque Epstein no era un beatle, es el hombre que creó a los Beatles», afirmó Jerry Goldman, fundador y director hasta el año pasado del museo Beatles Story de Liverpool. Los Beatles habrían ocurrido con o sin Epstein, ya que esto no fue el surgimiento de una banda de chicos que gustaban del rock sino una operación de inteligencia creada específicamente para descarrilar el tren del progreso en el cual estaba viajando gran parte del mundo gracias a la llegada al poder del presidente Kennedy en 1961. Epstein nació en Liverpool en 1934 en el seno de una familia de inmigrantes judíos de Lituania y Rusia. La familia de su padre era propietaria de North End Music Stores (NEMS), un conocido comercio de Liverpool en la época en el que vendían muebles, electrodomésticos e instrumentos musicales. Epstein comenzó a trabajar ahí con sólo 16 años.

Tras un breve periodo de reclutamiento en Londres cuando cumplió 18 años, en 1955 ya había sido nombrado director del establecimiento. Su pasión habría sido ser diseñador de ropa, pero su padre no le dio la opción. Después de un desafortunado viaje a Londres para ver a un amigo, en el que le robaron la cartera, pasaporte y pertenencias, el joven Epstein confesó su homosexualidad a un psiquiatra amigo de la familia, que recomendó enviarle a la capital.

Solo por eso sus progenitores accedieron a su ingreso en la Real Academia de Arte Dramático de Londres (RADA), con la intención de convertirse en actor aunque ni siquiera acabó el primer curso. Tenía otros planes. Se sentía empresario. Un hombre de acción. Quería producir obras de teatro (llegó a dirigir un teatro en el Soho londinense. Volvió a ponerse al frente de NEMS, convertida ya en una de las tiendas de discos de referencia para los jóvenes de la época. Los Beatles salían en la portada del segundo número de la revista «Mersey Beat», que Epstein distribuía en su tienda. Y el 9 de noviembre de 1961, fue a verles en directo, por primera vez, en un concierto programado en The Cavern para la hora de comer (un horario clave para la educación musical de los adolescentes de la época). Al salir, se propuso convertirse en el «manager» de la banda.

Ninguno de sus componentes tenía todavía 21 años, así que necesitaban el consentimiento de sus padres para firmar un contrato. El padre de McCartney no se fiaba de que su hijo se pusiera en manos de un judío. Y Mimi, la tía con la que se crió John Lennon, tampoco estaba convencida. Pero el 24 de enero de 1962 los Beatles firmaron por fin su contrato con Epstein. Este persiguió a George Martin de EMI para que les produjera un disco. En septiembre de 2015, Epstein habría cumplido 81 años. Pero murió a los 33, en 1967, de una sobredosis accidental de barbitúricos. Epstein consumió pastillas durante toda la década, y Bob Dylan le inició en el cannabis en Nueva York. Cuando Epstein murió, Jimi Hendrix canceló el concierto que tenía previsto en el Saville Theather, la sala que administraba el propio Epstein. Y los Beatles optaron por no ir a su entierro para evitar que sus fans invadieran la intimidad de la familia del «manager» que les llevó a las estrellas. Pero ¿qué hay detrás de los “Beatles” realmente?

La invasión británica de los Beatles en los mediados de los años 60 fue cuidadosamente preparada. Las relevantes investigaciones de Robin de Ruiter publicadas en su libro “El anticristo III”, Conspiración contra Dios (San Pablo, México, 2012, pp. 104-114), nos revelan que: El Instituto Tavistock de Relaciones Humanas es el principal instituto ultra-secreto para el control de la mente. El impactante libro del doctor John Coleman “Tavistock Institute of Human Relations: Shaping the Moral, Spiritual, Cultural, Political and Economic Decline of The United States of America”, es la exposición máxima del mundialmente famoso lavado de cerebro.

Difícilmente habrá algún aspecto de la vida en Europa y Estados Unidos que no hayan alcanzado los tentáculos del Instituto Tavistock. Todos los aspectos mentales y psicológicos de cualquier nación occidental son analizados, grabados, perfilados y almacenados en bancos de memoria computacionales. Una de las técnicas psicológicas del Tavistock es aquella conocida como “perfilación”. Esta técnica puede ser aplicada a individuos, grupos pequeños o grandes de personas, masa u organizaciones de todos los tamaños. El Instituto Tavistock demostró, una y otra vez, que cuando un grupo es perfilado con éxito, puede ser sometido a un “acondicionamiento direccional interior” en casi cualquier aspecto de la vida social y política.

Sin el Tavistock, no habría habido Revolución bolchevique, ni Primera y Segunda Guerra Mundial, ni las guerras de Corea, Vietnam, Serbia e Irak. Y claro tampoco Bealtles. El Instituto Tavistock comenzó en 1913 como una organización establecida para crear y difundir propaganda con centro de acción en la casa Wellington en Londres. Los Illuminati dieron el proyecto a Lord Northcliffe y Marcus Raskin, protegido de George Bundy, presidente de la Fundación Ford. En su primer libro sobre “El anticristo”, Poder oculto detrás del Nuevo Orden Mundial, Una advertencia para la Cristiandad, Robin de Ruiter afirma que: Todos los caminos de la investigación sobre “La Conspiración Mundial” se podría decir que conducen a los “Iluminados” o los “Illuminati”, una sociedad secreta fundada el 1º de mayo de 1776 por Adam Weishaupt, profesor de la Universidad de Ingolstadt, Baviera. Weishaupt estableció una complicada jerarquía de grados secretos.

Su proyecto consistía en copiar el poder en todos los reinos mediante una legión de conspiradores que gobernarían desde la sombra, siguiendo un plan preciso de dominio universal. Si uno echa un vistazo a la historia entre bastidores se topará con los “Iluminados”.

Ellos han endeudado a los reyes, manipulado reinos, creado guerras y le han dado a las relaciones internacionales entre los países su forma actual. Los “Iluminados” han estado profundamente involucrados en todas las revoluciones que han estallado después de la Guerra de Independencia de los Estados Unidos. Esto incluye la Revolución Francesa, que condujo al exterminio de por lo menos 100,000 personas durante el reinado del “Terror” que le siguió.

En nuestros días existe la sociedad de la “Mesa Redonda”, que fue fundada en 1891, como la sucesora del grupo de Wieshaupt. La Mesa Redonda aboga, en clara relación con las ideas de los iluminados, por la destrucción de todas las soberanías nacionales y su rendición a un cuerpo gobernante elitista, prototipo del Nuevo Orden Mundial. Una de las piedras angulares de los iluminados es la francmasonería o simplemente masonería que es una creación judía como ya hemos documentado ampliamente en este Boletín en pasadas ediciones.

Durante una reunión de todas las logias masónicas, celebrada en Wilhelmsbad en 1782, se firmó una alianza entre los iluminados y esa sociedad secreta. ¿Cuáles son las familias iluminadas dirigentes y quiénes son sus aliados? El que investiga la élite de los iluminados se enfrenta a un trabajo arduo, pues esas familias han hecho el mayor esfuerzo por ocultar sus huellas a través de la historia. Fritz Springmeier, uno de los investigadores que se han ocupado más a fondo de nuestro tema, nombra, entre otros, los siguientes nombres: Rothschild, Warburg, Rockefeller, DuPont, Russell, Bundy, Onassis, Kennedy, Collins, Freeman, los Astor y los Li de China. Por supuesto que no todo el que lleve uno de esos apellidos está involucrado. Muchos de ellos ni siquiera saben lo que está pasando. El investigador Luis Eduardo López Padilla señala que: “El nombre de la secta, “Iluminados”, significa que sus miembros han sido iniciados en las enseñanzas secretas de Lucifer, el supuesto dador de luz o fuente de inspiración, de acuerdo con la doctrina de la francmasonería iluminada.

“A mayor abundamiento, los “Iluminados” se crearon con un propósito: llevar adelante los planes de la Alta Masonería para crear un Nuevo Orden Mundial”. En su libro “El anticristo III”, Robin de Ruiter continúa: La financiación no sólo era provista por los Rothschild, con quienes Northcliffe estaba emparentado por matrimonio; Tavistock también fue financiado por los Rockefeller y por James Paul Warburg. Prominente entre el profesorado del Tavistock fue Edward Bernays, sobrino por doble vía del pionero psicoanalista Sigmund Freud. Bernays fue uno de los primeros que intentaron manipular a la opinión pública mediante la psicología del subconsciente. Se dice que Goebbels, ministro de propaganda del Tercer Reich alemán, utilizaba metodología ideada por Bernays.

Éste jugó papeles clave durante la posguerra. Bernays fue miembro de la sociedad para el Estudio Psicológico de Temas Sociales, un grupo que organizaba “grupos psiquiátricos de choque” entre la población estadounidense (una de sus primeras acciones fue dar rienda suelta a la homosexualidad en Florida).

En 1955, Bernays escribió un libro titulado “La ingeniería del consentimiento”. El libro se convirtió en el anteproyecto virtual del Tavistock, que el gobierno estadounidense siguió para derrocar a cualquier país cuyas políticas eran inaceptables para la dictadura del gobierno mundial. En el primer capítulo de su libro, “Organizando el caos”, Bernays escribió: “La manipulación consciente e inteligente de los organizados hábitos y opiniones de las masas es un elemento importante en la sociedad democrática. “Aquellos que manipulan este mecanismo invisible de la sociedad constituyen un gobierno invisible, que es el verdadero poder que rige nuestro país”.

Robin de Ruiter resalta que: El lavado de cerebro de los Estados Unidos, iniciado en 1904 a través de canales de educación y comunicación masiva, y a través del cual los Illuminati han usurpado el control completo, ha sido tan completamente efectivo que el público estadounidense no sospecha ni presiente que sólo puede pensar como la élite gobernante desea que piense, que ha sido “entrenado” y “perfeccionado” para servir el propósito de los Illuminati. La mayoría de los actores y cantantes son “inflados” para convertirse en estrellas. Esta técnica es conocida como “perfilación”. Como se mencionó anteriormente, la perfilación puede aplicarse a individuos, grupos de personas y grupos masivos de personas u organizaciones de todos los tamaños. Poca gente sabe que los Beatles formaron parte de un experimento masivo aplicado en Londres por el Instituto Tavistock de Relaciones Humanas. En el principio, los Beatles no podían leer una sola nota y sólo podían tocar la guitarra. Theodor Adorno escribió sus letras y la música, lo cual fue mantenido en secreto para el mundo. Adorno fue uno de los primeros líderes de la llamada “escuela de Frankfurt”.

También fue codirector del Proyecto de Personalidad Autoritaria, que deliberadamente diseñó la contracultura “babyboomer”: sexo, drogas y rock and roll. Los Beatles fueron “inflados” día y noche sin cesar, hasta que las muchas mentiras acerca de ellos fueron aceptadas como verdad. Tavistock, como parte de un experimento social, llevó a los Beatles a Estados Unidos. En el experimento, a un determinado grupo de la población se le aplicaría un lavado de cerebro sin que nadie nunca lo averiguara; el lavado de cerebro supondría una droga psicotrópica muy poderosa llamada LSD. El experimento con LSD fue un exponente de la meta de los Illuminati. El comercio mundial de las drogas es un instrumento importante que utilizan los Illuminati para lograr enganchar a tanta gente como sea posible en las drogas, para después privarlos de sus derechos haciendo ilegal la posesión y el uso de estas drogas. Su meta es crear una sociedad débil y desprotegida y, para lograr este objetivo, deliberadamente crean confusión y temor. En 1943, Sandoz AG, una compañía farmacéutica suiza perteneciente a la Warburg Co., con base en Londres, comenzó a producir LSD como droga. El Instituto Tavistock obtuvo esta droga de la Sandoz AG, a través del Instituto de Estudios Políticos.

El experimento fue estructurado dentro del esquema del tristemente célebre proyecto de la CIA denominado MK-ULTRA. Este programa utilizaba personal inocente de la CIA como conejillos de Indias. El experimento costó la vida a varios de sus miembros. Tras los resultados de este experimento, los Illuminati transformaron a San Francisco, a principios de la década de los sesenta, en un patio de recreo satánico. Se secuestraron adolescentes y se reclutaron en grupos. Este fue un proyecto conjunto de la CIA y el MI6 británico. El LSD volvería psicóticas a las personas y les causaría alucinaciones, además de daños cerebrales graves. A partir de la experimentación con esta droga, muchas de las personas involucradas terminaron por suicidarse. El resultado del experimento fue impresionante: Toda la cultura “flower power” (movimiento “hippie”) floreció y, en definitiva, hizo surgir los disturbios estudiantiles financiados con aproximadamente 25 millones de dólares de parte de la CIA.

Cuando los Beatles llegaron por primera vez a los Estados Unidos en 1964, el aeropuerto estaba lleno de jovencitas y miembros de la prensa que informaban del estallido de la “beatlemanía”. Estas chicas habían sido traídas al aeropuerto desde el Bronx por empleados del Instituto Tavistock (el equipo promocional) y se les pagó por gritar histéricamente. Cuando el Instituto Tavistock trajo a los Beatles a los Estados Unidos, nadie podía sospechar las desastrosas consecuencias que resultarían de ello. Nadie jamás habría oído hablar de los Beatles, si no se hubiera hecho todo lo posible para captar la atención de los medios de comunicación. El “Show de Ed Sullivan” y el “American Bandstand” fueron responsables de la creación de una audiencia que cambiaría el mundo.

Ed Sullivan fue contratado por los Illuminati. Poco antes de que los Beatles fueran a los Estados Unidos, estudió en el Instituto Tavistock. Sin su importante influencia con los medios de comunicación, los Beatles y su música habrían tenido una muerte silenciosa. El lanzamiento de los Beatles fue acompañado de una cuidadosa selección de palabras y frases que habían sido redactadas por el Instituto Tavistock. La palabra “rock” estaba relacionada con la música y las palabras “adolescente”, “cool”, “descubrimiento” y “música pop” eran códigos que representaban la aceptación de las drogas. Estas palabras acompañaron a los Beatles por doquiera que fueron “descubiertos” por “adolescentes”.

No hay duda de que la palabra “adolescente” se hizo popular sólo con los Beatles y los cordiales saludos de parte del Instituto Tavistock. Ya que las palabras de código estaban vinculadas con la música, los fans de la música comenzaron a usarlas más y más. Las palabras crearon una nueva generación que comenzó a identificarse más como jóvenes amorales que estaban siendo manipulados y condicionados a creer que los Beatles eran sus ídolos. Todas estas palabras de código se utilizaron para tener el control de este grupo clave de jóvenes estadounidenses. Después de que los Beatles “conquistaron” el mundo, se añadieron más palabras de código. Los medios de comunicación hacían referencia a la “generación beatle” y el Instituto Tavistock introdujo los términos “beatniks”, “hippies” y “flower power”. Además, se puso de moda vestir pantalones de mezclilla sucios y el cabello largo, desaliñado y sin lavar.

El nuevo estilo de vida capturó a millones de jóvenes, lo que llevó a una verdadera revolución. Otras generaciones no pudieron hacer nada al respecto y no fueron capaces –como si hubieran podido serlo- de rastrear los orígenes de este movimiento de drogas y otros nocivos hábitos, o detenerlos. “Sergeant Pepper’s Lonely Hearts Club Band” fue el título del primer álbum de los Beatles, que “directamente” alentó el uso de drogas. El álbum incluso contenía una canción llamada “Lucy in the Sky with Diamonds (L.S.D.), que habla sobre un colorido viaje de LSD, dedicada a esta droga. El álbum fue dedicado al satanista Aleister Crowley. Salió a la venta exactamente veinte años después de la muerte de Crowley, cuya imagen aparecía en la portada. La canción que le daba título comienza con las palabras: “Hoy hace veinte años…” Poco tiempo después del lanzamiento del álbum, los Beatles conmocionaron al mundo tras anunciar que estaban en favor de la legalización de la marihuana y del LSD.

En una entrevista para la revista “Life”, Paul McCartney dijo: “El LSD ha abierto mis ojos. Utilizamos sólo una décima parte de nuestro cerebro”. Títulos de canciones como “Norwegian Wood”, “Yellow Submarine”, “Strawberry Fields Forever”, “Lucy in the Sky with Diamonds” y muchos otros tenían todo que ver con el uso de drogas. John Lennon y su esposa Yoko Ono abiertamente admitieron haber usado heroína. Otros miembros de los Beatles también admitieron usar LSD. En el álbum “Ming Games”, John Lennon literalmente adora al Anticristo en algunas de sus canciones, una de las cuales era “Bring on the Lucie”, cuya letra contiene las siguientes frases: Te proponemos que mejor hagas esto: Libera a la gente ahora ¡Házlo, házlo, házlo, házlo, házlo ya! Bien podríamos ser atrapados con nuestras manos al aire, así que gritémoslo como una plegaria: libera a la gente ahora el 666 es tu nombre. Durante la campaña publicitaria para “White Album”, Lennon declaró: “El cristianismo desaparecerá. Se escindirá y, de este modo, perderá su poder”.

Poco antes de su muerte, John Lennon fue entrevistado por la revista “Playboy”, donde comentó que las drogas como el LSD, la heroína, la cocaína y otras drogas habían sido distribuidas deliberadamente para crear un caos social y, en última instancia, para destruir a la civilización. “Tenemos que agradecer a la CIA y al ejército el que existiera el LSD y pudiera comprarse. Poco antes de su muerte, John Lennon fue entrevistado por la revista “Playboy”, donde comentó que las drogas como el LSD, la heroína, la cocaína y otras drogas habían sido distribuidas deliberadamente para crear un caos social y, en última instancia, para destruir a la civilización. “Tenemos que agradecer a la CIA y al ejército el que existiera el LSD y pudiera comprarse. “Ellos utilizaron el LSD para poder controlar a la gente.

Ellos nos dieron esa libertad. Vean lo que el gobierno tiene que decir al respecto”. Como se planteó anteriormente, los Beatles fueron parte de un experimento masivo del Instituto Tavistock. John Lennon había abierto la caja de Pandora y se había dado cuenta del impacto global del fenómeno de los Beatles. Lennon sabía que eran, en gran medida, el resultado de un experimento social detallado que dio lugar a la distribución mundial de las drogas. Era consciente del hecho de que los Beatles fueron sometidos a un control mental que terminó en el consumo de drogas y la dependencia para algunos de los miembros. También afirmó que él sabía que el fenómeno etiquetado como “beatlemanía” era simplemente un aspecto de una amplia conspiración global de manipulación social y experimentos. Mejor que cualquier otro miembro de los Beatles, John Lennon sabía de esta corrupción e infiltración, de parte del servicio secreto, en esta cultura “hippie” de la que surgió la música rock.

En definitiva, Lennon fue en cierto momento una de las principales armas en el arsenal de la conspiración CIA-MI6 Tavistock; por lo tanto, el representaba una amenaza para toda la operación.

En su primer libro sobre el “El anticristo”, Poder oculto detrás del Nuevo Orden Mundial, Una advertencia para la Cristiandad, Robin de Ruiter explica el horripilante “Programa Monarca”: Uno de los secretos mejor guardados y uno de los éxitos más importantes de los “Soberanos invisibles” es el supersecreto programa de control mental llamado “Programa Monarca”. Este programa es conocido también como el “Programa Marionette (o Martinet)” y también como “Condicionamiento Imperial”. La gente programada por el Programa Monarca son personas, o mejor dicho “esclavos” preparados para ocupar los más importantes puestos en todas aquellas organizaciones donde existe poder.

Este programa es la “piedra angular” de los “Soberanos invisibles” porque asegura que nadie delate los secretos de la Conspiración mundial. Sin los “esclavos” que han sido programados por este “Programa Monarca”, jamás podrían establecer la planeada dictadura mundial. Hay una gran variedad de alters. A un alter específico, programado para ser un asesino, se le denomina “Alter Delta”. Los modelos Delta son esclavos cuyo único propósito es el asesinato. John F. Kennedy y su hermano Robert, Marilyn Monroe, Martin Luther King, la princesa de Mónaco, John Lennon, y probablemente también la princesa Diana, fueron todos asesinados por asesinos Delta.

En su libro sobre “El anticristo II”, El fin de la libertad de los pueblos se acerca, Robin de Ruiter señala que: “El doctor Martin Luther King, poco antes de su asesinato, dijo: “El más grande instigador de la violencia en el mundo es mi gobierno”. Estados Unidos conduce desde hace décadas una política exterior agresiva y arrogante, con el propósito de dominar y oprimir. Milenko Bernadic, en su investigación sobre “El papel de los Beatles”, nos muestra que: «Los Beatles, sin saberlo, se convirtieron en protagonistas de los planes del Nuevo Orden Mundial para probar el control mental de masas.» Fue su manager, el judío homosexual maniático depresivo llamado Brian Epstein, de quien hablamos al principio de este artículo, el arquitecto del radical cambio de imagen del grupo, que de una banda de matones de rock duro se convirtió en una «adorable y bonita sensación adolescente».

La imagen «limpia» que Epstein –es decir, el Tavistock– comercializó les permitió entrar en los hogares de las familias de todo el mundo y, para el Tavistock, supuso una oportunidad de oro para capturar las mentes de toda la juventud del mundo. Durante dos domingos seguidos, algo sin precedentes, en el programa de Ed Sullivan, más de setenta y cinco millones de norteamericanos vieron cómo los Beatles agitaban la cabeza y se movían en un ritual que pronto iba a ser copiado por cientos de futuros grupos de rock. En definitiva, los Beatles, el grupo más parodiado y versionado de la historia de la música, fueron puestos ante el público norteamericano para que fueran descubiertos.

“Conozco el secreto para hacer que el norteamericano medio crea lo que yo quiera. Me basta con controlar la televisión… Pones algo en televisión y se convierte en real. Si el mundo de afuera de la tele contradice las imágenes, la gente empieza a intentar cambiar el mundo para que se parezca a lo que ve por la televisión…” (Hal Becker, Futures Group, 1981). Theodoro Adorno afirmaba que: “La televisión es un medio ideal para crear una cultura homogénea, una cultura de masas, a través de la cual se pudiera controlar y confirmar la opinión pública de modo que todo el mundo en el país acabara pensando lo mismo”. Propaganda, una descarada apología de un Gobierno Mundial Único publicada por Edward Bernays, sobrino de Sigmund Freud, decía con total claridad: “La manipulación inteligente y consciente de los hábitos y opiniones organizadas de las masas es un elemento importante en una sociedad democrática. Aquellos que saben manipular este mecanismo oculto de la sociedad constituyen un gobierno invisible que es el que realmente manda en nuestro país.

Como el propio John Lennon ha dicho, un día estaban tocando versiones de canciones de otros grupos en bares mugrientos, en garitos de striptease y en clubes del Reino Unido y Europa, y al siguiente les presentaban a la reina de Inglaterra y a los jefes de gobierno de todos los países a los que iban. ¿Pero por qué o mejor dicho para qué los Beatles? Los últimos años 50 y principios de 60 fueron años de gran contestación social en América.

Martin Luther King por ejemplo era capaz de convocar una manifestación a la que asistieron más de medio millón de personas. Eso no lo controlaban los resortes del poder, eso no les gusta. En tal clímax de contestación social es fácil que una parte importante de la sociedad esté abierta a las influencias externas y no controladas. Y eso no se podía consentir. Esto en parte es lo que ahora en pleno siglo XXI han aportado de positivo las redes sociales, a través de las cuales los ciudadanos libres se organizan para participar en manifestaciones contra el abuso de poder de los gobiernos y éstos no lo pueden impedir ni manipular, porque la mayoría de los activistas sociales en la actualidad ya no tienen a la televisión como su principal medio de información sino es el internet, especialmente las redes sociales. Pero en aquel momento la gente estaba a expensas de la televisión y esta tenía que buscar algo que ocupase la mente de las personas de tal forma que hicieran o se movieran en la dirección requerida.

 Eso de la libertad es un cuento para ellos. O mejor dicho un cuento con el que mantener a los súbditos. En cuanto los súbditos se rebelen, otro cuento aparece. Por ejemplo en EE. UU están preparando la polémica iniciativa federal HR 347 según la cual se podrá castigar con la cárcel de hasta 10 años por manifestarse de forma no autorizadas, para tratar de inhibir el activismo social de las redes sociales. En los sesentas el objetivo era ablandar toda una generación, llevarla al paganismo práctico de corte hedonista. John Coleman no tiene ninguna duda al respecto. En su opinión, «los Beatles probablemente sin que ellos mismos lo supieran a detalle fueron diseñados en el Tavistock como un contrapeso al movimiento en pro de los derechos civiles en Estados Unidos».

Entre 1964 y 1966, la llamada invasión británica fue la eclosión de una serie de cantantes y grupos de rock de Gran Bretaña que se hicieron populares en Estados Unidos y pusieron cerco a la cultura norteamericana. Encabezados por los Beatles y los Rolling Stones, y seguidos rápidamente por Gerry and the Pacemakers, Peter and Gordon, los Animals, los Kinks, Manfred Mann, Herman’s Hermits, los Yardbirds, los Zombis y Petula Clark, hacia finales de 1964 se demostró que esta «invasión inglesa» había sido bien planificada y coordinada. «Estos grupos recién creados y su estilo de vida […] se convirtieron en un nuevo “tipo” (jerga del Tavistock) muy visible», y no pasó mucho tiempo antes de que nuevos estilos (modas en ropa, peinado y uso del lenguaje) arrastraran a millones de jóvenes norteamericanos al nuevo culto.

La juventud de Estados Unidos sufrió una revolución radical sin siquiera ser consciente de ello, mientras que la generación de sus mayores contemplaba, impotente, lo que sucedía, incapaces de identificar el origen de la crisis que se desarrollaba ante ellos y, en consecuencia reaccionando de forma equivocada contra las manifestaciones de esa crisis, que eran las drogas de todo tipo, primero marihuana y luego ácido lisérgico (LSD), una poderosa droga que alteraba el estado de conciencia.» (John Coleman, Conspírators’ Hierarchy: The Story of the Committee of 300).

La ofensiva emprendida por Bilderberg-Tavistock llevó a toda una generación al camino de ladrillos amarillos del LSD y la marihuana, e hizo que el movimiento en favor de los derechos civiles se detuviera abruptamente conforme la gente empezó a hacer caso al profesor de Harvard y gurú de la contracultura Timothy Leary, quien les animaba a «Turn on, tune in, drop out» («Actívate, ponte en la onda y pasa de todo»). Si alguien piensa que la música está al margen de control social premeditado, está muy equivocado. “Los Beatles no fueron los primeros músicos que crearon el fenómeno de multitudes histéricas y chillonas. Frank Sinatra fue el pionero en ese sentido. Crearon en sus seguidores exactamente ese tipo de histeria de masas, pero los Beatles lo lograron durante más tiempo y más intensamente que nadie.

Pero antes que ellos y aunque nadie lo sabe, el primer artista que provocó tumultos a donde iba y que causó desmayos y que las mujeres se abalanzaran unas sobre otras para tratar de tocarlo, alcanzarlo y arrancarle un trozo de ropa, fue nada más y nada menos que el Charro Cantor Jorge Negrete, que a finales de los años cuarenta y principios de los cincuenta cuando su carrera en el cine estaba en su máximo, la llevaba a la par de su carrera de cantante con la voz portentosa que tenía y en todos los países de Iberoamérica que visitaba y daba conciertos causaba las mismas reacciones que una década y quince años después respectivamente provocarían Sinatra y los Beatles. Por su puesto que el fenómeno de Jorge Negrete no era premeditado y sí fue una reacción espontánea del público y él nunca formó parte de ningún experimento social ni nada parecido, pero sin duda su ejemplo y lo que provocó no pasó desapercibido para los diseñadores de experimentos sociales de Tavistock.

Y allí está nuestra “beatlemanía”. Algunos dirán ¡vaya paranoia!, pero el espíritu de “beatlemanía” sigue igual de activo. Dejo como una de las consideraciones finales el análisis recopilado por (Daniel) Estulin, Club Bilderberg: “El hombre responsable del éxito sin precedentes de los Beatles fue Theodor Adorno. Su arma secreta era un sistema de música atonal con una escala de doce tonos que parecía despertar sensaciones en el cerebro comunes a muchos humanos y que funcionaba especialmente en determinados grupos de edad. “La escala de doce tonos o música atonal es un método de composición musical creado a finales de la década de 1910 por el compositor austriaco y agente secreto de la Inteligencia británica Arnold Schönberg…” Según Paul Hirsch, en un informe preparado por el Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad de Michigan, «el establecimiento en la posguerra de la lista de éxitos en la radio transformó a ese medio de masas en una institución de programación subcultural. Las cadenas de radio se convirtieron en unas máquinas que reciclaban durante veinticuatro horas al día los cuarenta mayores éxitos».

Al entrar en escena los Beatles, el Tavistock comprendió que no existía mejor instrumento para el control mental que los «Top 40» de la radio. «La lista de éxitos, escribe Hirsch, organiza siguiendo exactamente los mismos principios que el sacerdocio de la diosa Isis en Egipto, y tiene los mismos objetivos: el reclutamiento de los jóvenes para una contracultura dionisiaca.» De hecho, según el mismo autor, hoy en día todos y cada uno de los aspectos de la cultura popular, desde las películas a los libros o la música, se dirige utilizando la misma fórmula de preselección. Pero el rock y los Beatles también se infiltraron en la música cristiana y católica, a través de la grieta que se abrió en la Iglesia Católica a raíz del Concilio Vaticano II cuyo objetivo primordial más que modernizar a la Iglesia y ponerla al día era destruirla y para ello se infiltraron en los Documentos Conciliares los proyectos de la masonería judía.

Esta infiltración musical satánica en los cantos cristianos se dio gracias a John Todd que fue el responsable de una de las más grandes fusiones de compañías de grabación en la historia de la música. De esta megafusión surgió la marca Zodiaco Productions. Producciones Zodiaco creó la empresa Maranatha en California, cuyo objetivo era capturar jóvenes cristianos y no cristianos con nombres y letras de canciones de bandas de rock con mensaje “positivo”. Mientras que, de hecho, en las letras se escondían en secreto palabras satánicas. Todd fue iniciado en los más altos círculos ocultistas del poder dentro de los Illuminati (el Consejo 13).

Resultado de imagen de beatles tavistock

Esto se sabe porque él mismo lo confesó una vez que dejó el ocultismo y en una entrevista, advirtió: “-¿Qué conexión existe entre la música rock y el satanismo? “-¿Realmente quieren que conteste? “Crearon en sus seguidores exactamente ese tipo de histeria de masas, pero los Beatles lo lograron durante más tiempo y más intensamente que nadie.” Pero antes que ellos y aunque nadie lo sabe, el primer artista que provocó tumultos a donde iba y que causó desmayos y que las mujeres se abalanzaran unas sobre otras para tratar de tocarlo, alcanzarlo y arrancarle un trozo de ropa, fue nada más y nada menos que el Charro Cantor Jorge Negrete, que a finales de los años cuarenta y principios de los cincuenta cuando su carrera en el cine estaba en su máximo, la llevaba a la par de su carrera de cantante con la voz portentosa que tenía y en todos los países de Iberoamérica que visitaba y daba conciertos causaba las mismas reacciones que una década y quince años después respectivamente provocarían Sinatra y los Beatles.

Por su puesto que el fenómeno de Jorge Negrete no era premeditado y sí fue una reacción espontánea del público y él nunca formó parte de ningún experimento social ni nada parecido, pero sin duda su ejemplo y lo que provocó no pasó desapercibido para los diseñadores de experimentos sociales de Tavistock. Y allí está nuestra “beatlemanía”. Algunos dirán ¡vaya paranoia!, pero el espíritu de “beatlemanía” sigue igual de activo.

Dejo como una de las consideraciones finales el análisis recopilado por (Daniel) Estulin, Club Bilderberg: “El hombre responsable del éxito sin precedentes de los Beatles fue Theodor Adorno. “Su arma secreta era un sistema de música atonal con una escala de doce tonos que parecía despertar sensaciones en el cerebro comunes a muchos humanos y que funcionaba especialmente en determinados grupos de edad. “La escala de doce tonos o música atonal es un método de composición musical creado a finales de la década de 1910 por el compositor austriaco y agente secreto de la Inteligencia británica Arnold Schönberg…” Según Paul Hirsch, en un informe preparado por el Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad de Michigan, «el establecimiento en la posguerra de la lista de éxitos en la radio transformó a ese medio de masas en una institución de programación subcultural. Las cadenas de radio se convirtieron en unas máquinas que reciclaban durante veinticuatro horas al día los cuarenta mayores éxitos». Al entrar en escena los Beatles, el Tavistock comprendió que no existía mejor instrumento para el control mental que los «Top 40» de la radio.

«La lista de éxitos, escribe Hirsch, organiza siguiendo exactamente los mismos principios que el sacerdocio de la diosa Isis en Egipto, y tiene los mismos objetivos: el reclutamiento de los jóvenes para una contracultura dionisiaca.» De hecho, según el mismo autor, hoy en día todos y cada uno de los aspectos de la cultura popular, desde las películas a los libros o la música, se dirige utilizando la misma fórmula de preselección. Pero el rock y los Beatles también se infiltraron en la música cristiana y católica, a través de la grieta que se abrió en la Iglesia Católica a raíz del Concilio Vaticano II cuyo objetivo primordial más que modernizar a la Iglesia y ponerla al día era destruirla y para ello se infiltraron en los Documentos Conciliares los proyectos de la masonería judía. Esta infiltración musical satánica en los cantos cristianos se dio gracias a John Todd que fue el responsable de una de las más grandes fusiones de compañías de grabación en la historia de la música. De esta megafusión surgió la marca Zodiaco Productions.

Producciones Zodiaco creó la empresa Maranatha en California, cuyo objetivo era capturar jóvenes cristianos y no cristianos con nombres y letras de canciones de bandas de rock con mensaje “positivo”. Mientras que, de hecho, en las letras se escondían en secreto palabras satánicas. Todd fue iniciado en los más altos círculos ocultistas del poder dentro de los Illuminati (el Consejo 13). Esto se sabe porque él mismo lo confesó una vez que dejó el ocultismo y en una entrevista, advirtió: “¿Qué conexión existe entre la música rock y el satanismo? “-¿Realmente quieren que conteste? “Cuando me convertí a Jesucristo, hice pedazos toda mi colección de música rock. Antes de eso, pertenecía al reino de los brujos.

Era el director de Seria Cotatchens, uno de los más grandes imperios de la música en los Estados Unidos. Por supuesto, yo no era propietario de la compañía, los Illuminati sí. Ellos poseen todo, los Rothschild poseen todo. Al comienzo de la década de los setenta, vivía en Los Ángeles y conocía a todas las bandas de rock en Estados Unidos. También viví en Los Ángeles porque necesitaba constantemente estar con los artistas que también vivían allí. Como resultado, también conocí a todas las estrellas de televisión. Y en efecto, no pasaba una sola noche sin ver a alguien en la televisión que yo ya había iniciado en la brujería.”

 “Si uno se da tiempo de hablar con alguno de ellos y de preguntarles qué tipo de música les gusta, casi todos ellos dirán que su elección estuvo basada en un trance de LSD o en algún otro tipo de meditación trascendental, o que les había sido transmitida durante una sesión espiritista. De acuerdo con John Todd, los rituales de los Illuminati (magia negra) precedían a cada grabación de música original: “Los actores y músicos son iniciados por un sacerdote de acuerdo con un ritual específico y pueden estar seguros de que los demonios guiarán todas sus producciones. La música más conocida y más vendida en estos tiempos lleva esa maldición. “Esto significa que los demonios simplemente guían tales productos. Y cuando usted los compra mete al demonio en su casa de forma gratuita. Con cada CD, ya sea pop, rock o música country, hay una probabilidad de que esté invitando a un demonio a su casa, y lo digo literalmente. Hay miles de personas que tienen problemas en sus matrimonios, familias o en otros aspectos, que cuando destruyen su colección de música deshonrosa, regresa la paz.

En tanto la gente escuche este tipo de música, los jóvenes seguirán convirtiéndose al mal. Incluso cuando un cristiano se acerca a mí y me dice que todavía escucha música rock, le pregunto sobre su condición mental, y resulta que es débil. Es simplemente imposible crecer espiritualmente, en tanto usted siga escuchando esta música”. Muchos jóvenes han caído en las redes de Satanás a través de cierta música rock. Hay cantantes de rock, que propagan la adoración a Satanás. Sobre esto, el Padre Jean Paul Règimbal, especialista en satanismo, ha escrito el libro «Rock and rock: la violación de la conciencia por medio de mensajes subliminales», traducido a varios idiomas. Su estudio es muy importante porque no se trata solamente de un religioso (es Trinitario) sino además es criminólogo, especializado en psiquiatría criminal. En él demuestra que el rock duro (heavy metal) fue inventado para difundir la cultura satánica de masas. Estos mensajes satánicos se pueden apreciar mejor, si se pone el disco o cassette al revés. Entre estos discos, uno de los más conocidos es «Revolution number 9» de los Beatles. Además, en este rock se promueve todo lo malo como relaciones sexuales libres, homosexualismo, violencia.

Alice Cooper dice en su biografía que él ofreció su vida a Satanás a cambio de éxito en la música. El grupo KISS (Knights in the service of Satán: caballeros al servicio de Satanás), los Rolling Stones, Black Sabbath y otros han promocionado el culto a Satanás. Por esto, podemos decir, que el rock pesado, no es un pasatiempo inofensivo, sino una droga más mortal que la heroína, que envenena el alma y la vida de la juventud. El 20 de abril de 1999, en una escuela de Denver (USA), dos jóvenes de 17 y 18 años mataron a 13 de sus compañeros y, después, se suicidaron. Ellos eran aficionados a esta música satánica. En su libro “El anticristo III”, Robin de Ruiter concluye que: Desde la introducción de la brecha generacional en la década de los años sesenta (junto con las drogas, la música pop, los medios masivos de comunicación y su “cultura juvenil”), la gente ya no recurre a su entorno social cuando se enfrenta a un dilema moral. Las personas ya no son criadas por sus padres, sino por sus compañeros (cultura juvenil) y los medios masivos de comunicación.

Las escuelas se han convertido en inmensos espacios anónimos para almacenar a los chicos. El anonimato promueve la conducta inmoral. En el pasado, antes de la llegada del teléfono celular, los padres sabían cuando sus hijos usaban el teléfono. Había un solo televisor en cada casa y los padres podían vigilar la conducta de sus hijos. Hoy en día, los teléfonos celulares y los medios de comunicación y redes sociales como el Facebook han cambiado la velocidad del proceso de fragmentación. Los padres no tienen idea de en qué tipo de redes se están involucrando sus hijos ni en dónde terminarán. Se sienten impotentes y entonces se hacen indiferentes. Debido a que la juventud se hace cada vez más difícil de controlar por sus padres y por las escuelas, el Estado tiene que intervenir. Los chicos y sus padres han crecido en mundos separados.

Los chicos indefensos e inocentes, son entregados a los medios de comunicación y a una educación controlada por el Estado para ser adoctrinados. Ahora vemos la ofensiva de parte de los gobiernos sometidos a los planes del Nuevo Orden Mundial que están promoviendo el cambio final de paradigma social en el cual la sociedad deje de ser heterosexual y natural por una artificial y estéril guiada en base a sus instintos más bajos y dando gusto al demonio por complacer todas sus apetencias sin límite. Unas cuantas generaciones más y la idea de que la gente críe y eduque a sus hijos será cosa del pasado.

Recordemos que el Cardenal Mindszenty (1892-1975), mártir de Hungría, sufrió en carne propia el terrible tormento del “lavado de cerebro” desarrollado por órdenes de Lenin: Monseñor Fulton J. Sheen escribió que el famoso fisiólogo Ivan Pavlov, quien recibió el Premio Nobel de Medicina en 1904 y descubrió los reflejos condicionados experimentando con perros, fue llamado al Kremlin por Lenin, quien dijo a Pavlov que a él no le interesaban los perros; que sólo le interesaban los seres humanos. Lenin deseaba saber cómo el reflejo condicionado podía ser aplicado a los seres humanos. Finalmente, el fenómeno de la “beatlemanía” solo se entiende en el contexto del proyecto del Nuevo Orden Mundial, es decir, la conspiración de la masonería contra la Iglesia Católica para imponer un solo gobierno mundial.

Beatles y la Contracultura En resumen, todo este plan se contiene en una carta de Theodoro Adorno, de la Escuela de Frankfurt dirigida a sus homólogos en el Instituto Tavistock que hablaba del “cambio de paradigma de la sociedad.” Si quisiésemos cambiar el mundo del futuro, más fácil hacerlo a través de los niños que a través de los adultos, porque los adultos, como regla general, tenemos bien establecidos nuestra escala de valores. No es así con los niños. Actuando a través de ellos y, cambiando el paradigma de la sociedad, hoy día podemos comprobar el aborregamiento y la degeneración de los jóvenes que nos rodean. La «guerra» cultural abierta, aunque no declarada, contra la juventud norteamericana empezó en serio en 1967, cuando Bilderberg empezó a usar para conseguir sus objetivos conciertos al aire libre, consiguiendo mediante esta arma secreta atraer a más de cuatro millones de jóvenes a los llamados «festivales». Sin saberlo, los jóvenes se convirtieron en víctimas de un perfectamente planificado experimento con drogas a gran escala. Las drogas alucinógenas como la dimetoxipleniletilamina (STP), la fenciclidina (PCP) el dextrometorfan, la metilenedioxianfetamina (MDA), la dimetilgriptamina (DMT), el LSD, cuyo consumo propugnaban los Beatles y LSD Micro de Punto Azul 25 se distribuían libremente en estos conciertos.

No pasaría mucho tiempo antes de que más de cincuenta millones de los que asistieron (entonces de entre 10 y 25 años de edad) regresaran a casa convertidos en mensajeros y promotores de la nueva cultura de las drogas o de lo que acabó conociéndose como la «New Age». [Las drogas alucinógenas son psicomiméticas, lo que quiere decir que imitan ciertos aspectos de la psicosis. Mediante la administración de drogas alucinógenas uno puede inducir temporalmente los síntomas de la psicosis y la esquizofrenia. La mayoría de los que usaron drogas alucinógenas en aquellos tiempos experimentaron cambios de personalidad que comportaron una alteración total de los sentidos.] La intención de la escena de drogas LSD y el ambiente controlado que representaba no fue accidental, sino completamente intencionada. Tavistock poseía completos estudios sobre los cambios en la relación entre cerebro y conducta que producían las drogas alucinógenas. «Más adelante, los datos que se derivaron de este investigación fueron canalizados en el marketing a través de MTV y de cadenas de radio de las canciones «clásicas», éxitos de hace quince o veinticinco años, orientadas a un público adulto.

Se han realizado varios estudios que demuestran que una canción o pieza musical asociadas con la niñez de una persona, al ser escuchada en un momento posterior de la vida, puede recuperar recuerdos y asociaciones de ese período infantil. La música popular [codifica] recuerdos en el oyente que se recuperan al oír la misma pieza musical, provocando una [analepsis de drogas], disparando un estado emocional infantil que te retrotrae a aquella época» [En un mecanismo idéntico o paralelo al que utilizan las propias drogas]. Denominado oficialmente «Primer Festival Internacional de Pop de Monterey», el primer «festival» comercial de rock norteamericano se celebró en junio de 1967, dos años antes de Woodstock, y reunió a más de doscientos mil jóvenes en el parque de atracciones del condado de Monterey, en el norte de California, para un espectáculo que duraría tres días. Monterey Pop 1967 fue en ensayo general para la distribución masiva de un nuevo tipo de drogas, clasificadas como psicodélicas o alucinógenas, como el LSD, que se iban a hacer célebres y comunes en festivales al aire libre posteriores, como el propio Woodstock.

Robert Santelli, en su libro Aquarius Rising, escribe «El LSD circulaba en abundancia en Monterey. Tabletas de «Púrpura de Monterey» (una substancia similar al LSD también conocida como «Bruma Púrpura») literalmente se le daba a cualquiera que quisiera experimentar un poco.» Los dos personajes responsables de su distribución durante Monterey Pop fueron un hombre misterioso de Coco Beach, Florida, llamado Peter Goodrich y legendario agente a sueldo de la CIA cuyo nombre en clave era «Coyote». Uno de los organizadores del festival de Monterey fue John Phillips, un miembro del grupo de rock The Mamas and the Papas y antiguo agente de prensa de los Beatles. Phillips era un vendedor de drogas y drogadicto estrechamente relacionado con Roman Polanski, Sharon Tate, Mamma Cass [la cantante de The Mamas and the Papas], Dennis Wilson de los Beach Boys y muchas otras celebridades de Hollywood de la red de satanistas centrada en Charles Manson, todos ellos envueltos en lo oculto a finales de la década de 1960.

El 10 de junio de 1967, una semana antes del Primer Festival Pop de Monterey, Phillips lanzó una canción llamada «San Francisco», que vendió más de cinco millones de copias. «La canción llamaba a los jóvenes [el nuevo movimiento «hippie»] de todo el país a «venir a San Francisco con flores en el pelo». Algunos de los que fueron se convirtieron en víctimas de Charles Manson y su familia, que reclutó a su «familia» (su culto), exclusivamente entre jóvenes que habían escapado de casa. Además de ser adoradores de lo oculto, Polanski y Tate estaban metidos de lleno en drogas duras y orgías sexuales. Mama Cass y John Phillips estaban relacionados con Manson a través de la «Iglesia del Proceso del Juicio Final», una rama de la Iglesia de la Cienciología fundada en Inglaterra a mediados de la década de 1960 por un par de ex cienciólogos, Robert y Mary Ann DeGrimston. En sus inicios, su organización era un grupo de psicoanálisis conocido como Análisis de Compulsiones, que usaba un «proceso» similar a la «auditoría» de la cienciología.

En algún punto, sin embargo, el grupo desvió su interés hacia lo oculto y cambió su nombre a la «Iglesia del Proceso del Juicio Final», transformándose de un grupo de autoayuda en un espeluznante puñado de pseudo-satanistas que basaba su teología en la proximidad del fin del mundo y que aceptaba sacrificios humanos. Estos datos se vieron confirmados en el controvertido libro de Maury Terry The Ultimate Evil, publicado a finales de la década de 1980. De hecho, la novia de Mick Jagger en aquellos días, Marianne Faithful, apareció en la portada de una publicación de la Iglesia del Proceso. [The Rolling Stones eran adoradores de Satanás y formaban parte de la invasión británica que fue controlada y programada por las mismas personas que ayudaron a los adolescentes a «descubrir» a los Beatles.] La Era de Acuario: el festival de música de Woodstock El mayor concierto de todos los tiempos, el «Woodstock Music and Art Fair» al aire libre, fue calificado por la revista Time como un «Festival de Acuario» y como «el espectáculo más grande la historia».

Woodstock se convirtió en parte del léxico cultural de toda una generación. El término «Acuario» se escogió con sumo cuidado. Según los astrónomos, las eras progresan en movimiento inverso, yendo en dirección opuesta al sol, que se mueve de Acuario a Piscis, de Piscis a Aries, etc. La Era de Piscis (una noción consecuencia de la precesión de los equinoccios, según los astrólogos) es el periodo que abarca desde aproximadamente 200 a. J. C. hasta la actualidad. El resultado final es que aproximadamente casi 2.160 años la precesión de los equinoccios hace que el equinoccio de primavera pase de una constelación a otra. Parece que estamos al final de la Era de Piscis y el principio de la Era de Acuario. La Era de Acuario, pues, quiere decir que la Era de Piscis, que es la era de Cristo, ha llegado a su final. En Woodstock casi medio millón de jóvenes se reunieron para que les drogaran y les lavaran el cerebro en una granja. Las víctimas estaban aisladas, en medio de la inmundicia y hasta los topes de drogas psicodélicas donde se las mantuvo despiertas durante tres días consecutivos, todo con la plena complicidad del FBI y altos cargos del gobierno.

La seguridad del concierto la aportó una comuna hippie entrenada en la distribución masiva de LSD. De nuevo, serían las redes de la inteligencia militar británica las que lo iniciarían todo, con la ayuda de la CIA a través de su ex director William Casey y de sus contactos con Sefton Delmer del MI6, cuyo contacto Bruce Lockhardt fue el controlador del MI6 de los judíos Lenin y Trotsky durante la revolución bolchevique.Una comuna hippie conocida como la Hog Farm (la granja de cerdos) fue contratada para llevar la seguridad. Esta comuna estaba dirigid a por un tal Wavy Graver, que conjuntamente con Ken Kesey (Autor de Alguien voló sobre el nido del cuco, que reflejaba sus experiencias como voluntario en experimentos médicos sobre los efectos del LSD) participó en la operación MK-Ultra. Sin embargo, los organizadores de conciertos sabían perfectamente que Hog Farm estaba metida en tráfico de drogas. John Roberts, escribe «Lo único que cobraron fue el transporte a y desde el festival… una fuerza de seguridad que tenía la misma pinta, hablaba igual y olía igual que el público entre el que se movía sería a la vez muy creíble y altamente efectiva… y lo más importante, sabían de drogas, distinguían el buen ácido del malo, los buenos viajes de los malos, la medicina del veneno, etc.».

La famosa comuna hippie secreta, Hog Farm, no era otra cosa que un grupo psicodélico de la costa oeste llamada los «Merry Pranksters», que distribuyeron LSD en el festival, estaban dirigidos por el propio Ken Kesey y controlados por agentes de la operación MK-Ultra de la CIA. Así que como hemos visto los tentáculos de los iluminati, los bilderberg y todas las familias del poder oculto que controlan los hilos del mundo han alcanzado todos los espacios de la vida cotidiana de forma que la inmensa mayoría de la gente no podría jamás imaginar, por ello cuando escuchan la verdad como la expuesta en este artículo no lo pueden aceptar ni creer, porque en ellos este veneno ya surtió efecto y su conciencia quedó en estado de coma, por lo que son incapaces de distinguir la realidad de la escenografía que los medios masivos de comunicación han creado para mantenerlos engañados, por eso la finalidad de este Boletín como hemos insistido en otros artículos de esta misma edición es ésta precisamente: despertar conciencias y aportar elementos que a la gente le ayuden a reconocer la verdad y a liberarse de las cadenas de la esclavitud mental a la que nos han sometido.

La luz proviene de Dios y la libertad también de Él, en quien esperamos nos rescate de este abismo al que ha sido arrojada la humanidad, sin embargo nuestra misión es hacerle ver a cuantos podamos que estamos en ese pozo y que existe una salida a un mundo real que nunca han visto; esa es la misión que llevamos al presentar información y análisis que les sean útiles para sumarse a esta lucha y nuestra recompensa es precisamente saber que nuestro trabajo está sirviendo para arrancarnos las vendas de los ojos que el maligno nos ha puesto.

Fuente: https://biie.org/inteligencia/judio-homosexual-creo-en-liverpool-experimento-social-del-instituto-tavistock-the-beatles/

Dhamma Rasta le ponen música al genocidio de la OMS con la malaria en África

La Asesina Organización Mundial de la Salud con la colaboración de gobiernos como el francés y el español, entre otros, permiten la muerte de más de 500.000 personas al año de Malaria, al prohibir el uso de una planta milagrosa llamada Artemisia annua.
Y es de agradecer que grupos musicales como Dhamma Rasta, colaboren poniendo música a la descripción de un genocidio.
Porque hay personas situadas en la zona del confort occidental, que las palabras altisonantes y duras dirigidas a los políticos criminales responsables, les echan para atrás.
AQUÍ PUES TENÉIS en este animado vídeo-clip la misma denuncia con palabras educadas que creo no se merecen políticos y entidades sin entrañas.