Discusión sobre las notas musicales propuestas por solfeggio

Discusión sobre las notas musicales propuestas por solfeggio: Me había abstenido de participar más activamente con ocasión de esta propuesta, como una manera de no generar un foco de disturbio, más del que ya existe por otras causas; pero ya casi va un año y veo que incluso personas muy lúcidas, caen fácilmente en el señuelo, por su afán natural de encontrar maneras de liberación y de sanación, pero con un desconocimiento también marcado en estos asuntos de la música y las matemáticas del orden natural. Por supuesto que es atractivo que nos digan que escuchando música elaborada en una escala de frecuencia divina contactamos con las dimensiones superiores; maravilloso si fuera verdad, pero hay serios

Cuando nuestro ADN-ADM sea diferente al galáctico, cambiará la escala musical.

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Hola Sergio, en República Argentina, tus preguntas motivaron este escrito.

Recibe un saludo cordial; he reflexionado un poco al respecto de la propuesta solfeggio, que como cualquier otra que crea tener fundamentos es necesario atender sus argumentos; es una lástima para mi que no hablo inglés, que la argumentación esté en ese idioma, así que solo puedo disponer de lo que me escribes, de un video en youtube donde apenas se habla del tema sin profundidad en un encuentro en Barcelona y un poquillo de lo deducido de la página a la cual me remites, pero para el caso es suficiente.

He hecho algunos cálculos, no muchos, pues no es necesario y finalmente como siempre lo hago, elaboro por testaje preguntas a quienes de verdad saben de cada asunto, para mi, los mayas, Pitágoras en este caso (a su Ser espiritual por supuesto), la respuesta es que los intervalos y las deducciones pitagóricas son correctas y lo seguirán siendo y que debo sostener con los argumentos que pueda esa verdad relativa para nosotros, al menos mientras en esta condición humana estemos; seguiré dándole vueltas a la cosa, pero por hoy te escribo lo siguiente:

Por cuanto he entendido, la Divinidad no nos hizo con un código al azar, la matemática divina o sagrada lo es en tanto no depende de modas y modos, de niveles de comprensión o incomprensión en especial por sus hijos en evolución o sea, en aprendizaje de las Leyes de Creación; la ley de Creación es perfecta por sí misma y no se equivoca, si somos hijos de esa Fuerza Centro Primera, entonces estaremos confeccionados a partir de un código que no funciona a placer de quienes lo portan, que no es nuestro atributo ir cambiando lo que por Ley superior establecido está y la genética es una de ellas. Si los maestros de sabiduría antiguos que a su vez eran geómetras y matemáticos no hubieran dicho nada al respecto, pues vaya, estuviéramos buscando las claves; pero otra cosa es que sigamos siendo casi ciegos y no queramos admitir las evidencias; todo ha sido dicho y entregado, pero sordos y ciegos seguimos buscando lo que está a ojos vistas quizá por considerar que somos nosotros ahora quienes debemos encontrar las claves del sentido de la vida y de repente no solo no las encontramos sino que tergiversamos las entregas anteriores que no obstante nuestra incredulidad, han funcionado. Si la escala musical pitagórica funcionó para Bach, Mozart, Beethoven, Rubinstein y todos los creadores y directores de orquesta de la música clásica, no será por simple costumbre musical o razón cultural, sino porque nuestro código genético obedece a la matemática de la música de las esferas o dimensiones superiores.

Observa la tabla que os adjunto y detalla la sencilla matemática implícita, esa la deduje en mis años de luthiería, 1.977 al 92, puesto que debía desarrollar una formulación matemática para el reparto del trasteado que fuera genérica para cualquier longitud de cuerda (hay instrumentos como el tiple, el laúd, el charango, el cuatro, mucho más chicos que la guitarra, pero las notas deben ser las mismas, por leyes de la física). Esa tabla la comparto en mis seminarios sobre Geometría Sagrada, enfocada siempre desde el código maya y la nomenclatura del tiempo fractal maya.


Pitágoras afirma que la estética se fundamenta en relación de razones y proporciones de números enteros simples, siguiendo un diseño no lineal de armonía; que los números comprometidos en el caso de la música no pueden ser otros que los del diseño del ser humano y del código de vida puesto que somos un micro-universo; de ello se deduce que dado nuestro delicado equilibrio en polaridad, siendo nosotros una expresión polar de la unidad esencial, funcionamos dentro de la serie de las potencias del 2, por tanto 2 a la n, en especial hasta dos a la doce (la decimotercera potencia del dos = 4.096) Justo lo que descubre Leibnitz, como cálculo de combinaciones o permutaciones en el I Ching de donde dedujo lo que llamó el código binario que en 1.953 fue acoplado como matriz matemática a las computadoras, lo cual se mantiene en los ordenadores (en 1953 en resonancia morfo-crono-genética con lo anterior, también fue visto por primera vez el ADN molecular, son acontecimientos sincrónicos puesto que el I Ching es la matriz de la genética galáctica entregada por lo KoraMayas hace más de 8.000 años en la antigua China mandarín, según lo dice el emperador Fu Shi y lo repite Karl Gustav Yung en el prólogo al I Chin de Willhelm) La consecuencia de esta sincronía es que nuestra genética que entre otras cosas es la entrega de la madre galáctica ADA, que coloca en el código Ad-ÁM-ico, todo el instructivo universal (ico = 20) lo entrega asociado a la Leche con la que nos alimenta como madre: La Luz, que es la que inscribimos en la configuración de ocho bytes, como gamas de color hay en el arco iris más el blanco que le da origen a esas longitudes de onda; generando entre otras muchas cosas la visión de las octavas musicales o escalas de la creación, aplicables no solamente a la música sino a nuestra propia evolución multi-dimensional, la cual entendemos gracias a las analogías con la música, pero no con cualquier tipo o género de música; la atonal por ejemplo no nos serviría para tal logro por no regirse por las leyes de la armonía, Leyes que no derivan de la genialidad de un Pitágoras, sino de las matemáticas e interpolación de números específicos, representativos de cualidades del orden superior de Creación; lo que estoy diciendo aquí es que los números no valen por la cantidad representada sino por la cualidades que describen al relacionarse manteniendo proporciones específicas, lo que en música deriva en los llamados intervalos o distancias de frecuencia entre las notas; que no son tanto las notas en sí mismas las importantes, sino la proporcionalidad con que se relacionen.

De otro lado, recordarán que hacemos parte de la química orgánica del carbono (lo cual nos compromete con el cuadrado mágico de saturno que ya veremos adelante), y que evolutivamente estamos dirigiendo nuestros pasos hacia una configuración cristalina superior que no es otra que la del diamante, de 32 diedros, eso lo sabía nuestro amigo Pitágoras, quien además lo aprendió de las escuelas de sabiduría de los Koptos y Kobdas del Nilo, de los Esenios que posteriormente le dieron la instrucción al joven Jesús de Nazareth, facilitándole llegar al pináculo de Consciencia Crística (nivel 33), previo a lo cual se debe alcanzar la conciencia diamantina (32), más todo esto pueden ser solo interpretaciones y hasta justificaciones; tiene que haber algo más contundente y lo más importante es que lo hay. Observarás en la tabla, que en la escala diatónica (cada día con su tono) los intervalos derivan de una simple proporción en dieciseis-avos con excepción del fa y el fa sostenido que modulan de otra manera, lo cual quiebra la linealidad de la progresión. Pero hasta aquí, nada sostiene que la afinación deba ser a partir del Do (Ut) de 512 hertz, veamos otras piezas del puzzle:

El I Ching, se ordena según el Pakua octogonal con su esencia en el centro: ver figuras abajo, dibuja la integral cerrada del cálculo infinitesimal (una S larga como las ranuras en la tapa del violín, con un círculo en el centro, esa es la quinta de las 9 regiones de dicho mandala, que está sintonizada con el chacra corazón en el ser humano y por tanto con la nota Fa, la nota del amor, de la quinta esencia como lo expresa Rudolf Steiner, en “Curación por el color”; el Mi jamás podrá ser la nota del amor, porque corresponde al chacra del plexo solar, el del bajo astral y las emociones, lo cual no le hace perverso solo que su vibración hace parte del entramado inferior, pero en este aparte estamos hablando del Octograma de Fu Shi, ahora envuelves ese símbolo en una circunferencia, habréis dibujado el símbolo del Tao, al cual, aplicándole el desarrollo de los ritmos del 1, 2 y 4 para lo celeste, lo humano y lo terreno, a partir del cuadro de arriba del octógono, se construyen los 8 trigramas base del I Ching, lo cual nos va a llevar  a través de una cosmogonía de nuestra configuración octogonal sutil (elemento aire, octaedro) haciendo parte de una configuración hexagonal más densa (el cubo, elemento tierra, puesto que tenemos que armonizarnos en la tierra, en las condiciones reales de existencia, para lo cual recurrimos al cuadrado perfecto de saturno que suma quince en columnas, filas y diagonales, 15 es 1+5=6); esas nueve regiones, verdadero sentido del Eneagrama que nos entregaron como el conocimiento del Feng Shui, se disponen en el cuadrado mágico de Saturno, del 1 al 9, resultando la disposición del Cielo anterior, ingresando por abajo al medio en la estancia de la triple línea partida (la receptividad de la tierra) hasta salir por el 9 en la estancia media superior en la radianza del cielo, triple línea entera. Mejor la miras en el adjunto de la plantilla radiónica.

Los ocho trigramas corresponden a las 8 posiciones de bytes en nuestro procesador biomagnético (magnetismo quiere decir quinta esencia, lo que los antiguos llamaron Akash, Eter, prana, el quinto elemento); nuestro bio-ordenador guarda la información en  unidades de campo magnético en pequeñísimas bases de datos de 512 bytes, estoy hablando del micro-holograma cibernético del ser humano, con 24 cubos de 512 a la 7ª potencia de microchips de memoria. Como si fuera poco, 512 es 8x8x8. El proyecto espiritual contempla alejarnos del mal comprendido 666 que es tan solo el punto de partida para la evolución en los mundos del carbono (6), de las estructuras biológicas (Tono 6, sexto Principio de la Creación) y de la muerte (Cimi, Enlazadora de mundos, sexto sello solar maya, poder de la muerte), pero al no comprender la instrucción no habíamos podido encontrar cómo hacerlo; pero lo mejor es que lo hicimos intuitivamente; se trata de salir de la base de la pirámide cuya longitud del lado es 216 Unidades de Medida Maya, descubierta-deducida por Hugh Harleston (astrofísico) en Teotihuacán (un metro maya = 1,0594 metros franceses), las pirámides no fueron hechas en pies egipcios ni ingleses, tampoco en metro francés sino con la unidad métrica maya en tiempos muy anteriores a los faraones egipcios. La Pirámide del sol en Teotihuacán también mide lo mismo en su lado y está a 2.160 de esas medidas sobre el nivel del mar, pero 216 = 6x6x6. ¿Cómo salir de allí? por resonancia, elevándote en vibración en dirección al ápice de la pirámide el cual se encuentra a 144 UTM de la base, justo los dos tercios de 216, mira en la tabla qué nota musical tiene que ver con los dos tercios de 512. pero adicionalmente sabemos que el número de “masa crítica” del ser humano es de 144.000 y dice Apocalípsis que los 144.000 son los que conocen el “canto” y aquellos que Re-pitan el canto, serán bienvenidos a la nueva fase de evolución planetaria, es decir (salvos, salve traduce ‘te saludo’, ejemplo Salve María); observa que el Re es de 288 hz, justo el doble de 144, correspondiente al 2º chacra, que supone un despegue hacia arriba de la kundalini, todo que ver con el encendido del primer fogón en la medicina tradicional china, para que desde el vamos, Re-suene el proyecto de llegar a la cúspide cuya altura es fractal de 144, pero eso ya es un simbolismo para La Humanidad jalonada por 144.000 que entonan el canto de la Ley sagrada, que es lo que venimos a aprender en estos planos materiales, adosados a las 9 dimensiones del Tiempo, o Nueve inframundos de la cosmología maya, lo cual se representa con el cuadrado mágico de Saturno (Aín en maya) para transitar atinadamente la primera esfera de la Khabbalah, la de Aín y aprestarnos hacia la segunda, la de Aín Soft, a la cual tendremos que entrar con el Software solar-galáctico que nos entregaron los maya en Amerrikúa.

El pequeño ciclo maya de cuenta regresiva, para el lanzamiento de la nave Tiempo Tierra hacia otra fase de su propia evolución y por tanto, la posibilidad para su Humanidad de superficie para graduarse de una fase intermedia (Mente holista, integral), es de 13 veces 14.000 días (cada día con uno de los trece Tonos) pues se trata de elevarnos hacia la octava inmediatamente superior, pero para ello hay que hacer doce saltitos (intervalos) y tocar trece pisos (frecuencias de do al do’, a lo cual llamamos una octava) lo cual supone entrar a otro arreglo de otros 8 hexagramas o codones de ADN, como lo demostró el biólogo molecular Martin Schönberger en 1.973 en su libro “El I Ching y el Código Genético”, así elevamos la vibración a través de ocho octavas para alcanzar las 64 puertas de la memoria colectiva y poder entrar a la Era Psicozoica de la que habló Teillard y que los mayas denominan de Consciencia Xolar (segunda ronda de la Kabbalah, pero ya con el software, 20 sellos o paquetes informáticos solares y 13 galácticos o Principios de Ley Sagrada)

Esos 13×144.000 = 1´872.000 días, corresponden a: 5.200 años tun maya de 360 días cada uno (18 x 20, alquimia agua y fuego), este calendario sirve para contar las grandes fases de tiempo evolutivo con registro estelar, porque hay que acoplarse a la matemática vigesimal solar, dado que nuestro universo está conformado por 20 galaxias, de la misma manera como nosotros tenemos 20 dedos, 20 aminoácidos esenciales, 20 redes de energía recorriendo nuestro cuerpo, pero a la vez, nuestro eje central enervado por 52 puntos de acupuntura 28 de Tou Mae y 24 de Ren Mae; pero adicionalmente, 52 son los puntos, divididos en 26 cierres binarios utilizados por la técnica sanadora del Jin Shin Jyutsu japonés. Esos 5200 tun corresponden a 5.125 años y fracción (de 365,242 días), lo cual está determinado por el tzol que nos alumbra, puesto que de él dependemos para permanecer con vida y ese no ha fallado nunca, es nuestro reloj verdadero, nuestro proveedor y el que nos registra la vibración coherente acorde a las leyes y ritmos de la Creación (Kosmos) 5.125 por estar diseñado con la matemática de tiempo solar, es un Do de la escala musical, de donde, su décima parte será de 512, un fractal de 5.125 ya audible y perfecta para nosotros, ayudándonos a escalar ahora hasta el entrecejo, el 8x8x8 de la pirámide humana y que nos llevará hasta el cuarto nivel de conciencia 999 o Consciencia Xolar, el inverso del 666 y ya con el desarrollo de los cuatro cerebros de evolución: Instintivo-reptil (666), emocional-mamífero (777), intuitivo-ave (888) y xolar-iluminación (999) éste último dará inicio a partir del 22 de Diciembre de 2.012 y durante 1.024 años (1.040 tun mayas, 52 generaciones humanas de 20 tun o los mil años de Apocalipsis capítulo 21) para finalizar los 216 millones de tun que la ley de este universo nos dio para realizar la evolución planetaria. Hasta tanto, no nos podemos desajustar de lo establecido por Ley de vibración. Muy posiblemente, en otro momento, la sinfonía galáctica nos proporcionará la modulación hacia otros modos musicales y tendremos que hacer un paso disonante, pero de momento, seguimos con este sol, en la misma galaxia y universo, con el mismo código genético y en la misma partida evolutiva; una vez termine, entonces otro partido se podrá iniciar con otras reglas de juego. No se trata de cambiar por cambiar suponiendo cosas, más adelante les diré de dónde salen los números de “solfeggio” y por qué no corresponden a una nueva escala musical.

Observarás en la tabla, parte derecha, que los semitonos se ajustan a los 32-avos, a excepción del Fa sostenido que lo hace con el 128 (91/128; donde 91 son los días de cada estación climatológica, los escalones de cada lado de la pirámide de Chichén Itzá, mientras que 128 es el doble de 64, los codones del ADN-ADM); 128 a su vez es la mitad de 256 y la cuarta parte de 512 y por tanto es otro Do; todo es coherente en la Ley de Dios y Pitágoras nos enseñó que el mejor matemático con ventaja es Dios y no se equivoca, somos el diseño perfecto, pero que no lo hallamos entendido es nuestro problema, no el del Creador.

Hay mucho más, pero de momento, esta nota te puede servir para que te enteres que lo que digo no es por simple oposición, sino que tengo la convicción en que los mayas nos han dicho verdades que siguen siendo válidas mientras existamos en estos mundos del Tiempo donde las 9 dimensiones de Inframundos están divididas en dos aspectos: cinco iniciales en la Zona de las Dimensiones ínfimas y cuatro finales en la Zona de la Dimensiones medias; por encima de estas estarán las Trece Dimensiones de la Zona de las Dimensiones Cósmicas o Trece Cielos y de las cuales poco podemos hablar, más allá de que nos entregan la Ley de Creación y por ello los trece pisos de cada escala musical y los Trece Módulos de Memoria RAM del Alma según la Teosofía y el Fruto de la Vida, según la Geometría Sagrada pitagórica. Esos nueve inframundos son verdaderos campos de sucesos como definen los cuánticos el concepto de “dimensión”:

1ª, Dim. infinitesimal de la Luz,

2ª, Dim infinitesimal del sonido,

3ª, Dim. infinitesimal de los quantas;

4ª, Dim.infinitesimal atómica,

5ª, Dim. infinitesimal cristalina o molecular;

Se pasa a la Zona de las Dimensiones Medias:

1ª. Dim. de la Vida orgánica, mundo del instinto de supervivencia;

2ª, Dim. sensorial, mundo de los sentidos, de lo emocional, incluye mente concreta;

3ª, Dim. de la Mente integral, holista, global, planetaria cuyo logos es Miguel Arcangel, el de las alas de águila y la skalibur;

4ª, Dim. del Tiempo, reino de los arquetipos en la cual navega el águila que es la mente integral.

Por ello, la mente hay que afinarla a los códigos de tiempo de cuarta dimensión intermedia y el oído de caracol marino a las notas acordes a esa vibración, por cuanto nuestro ADN-ADM está codificado por el todo galáctico cuyo símbolo es: tres círculos u octógonos concéntricos, Cruz equilibrada y X, el octograma, la tela de araña con 24 sectores internos, no pueden ser casuales tantas coincidencias arquetipales. La Mente integral es la herramienta para acceder a los arquetipos de cuarta dimensión o novena entre las dimensiones del Tiempo; no podemos abandonar los reinos del Tiempo sin haber comprendido su dinámica, sin asumir las herramientas con las cuales cursaremos la siguiente fase de evolución planetaria; el hecho de que estemos activando esta capa del código genético no supone que abandonemos el código como fue dispensado y afinado a determinadas longitudes de onda. En esto tengo que ser implacable, porque nuestro proceso de evolución se sintetiza como la afinación al orden superior, a ese orden al cual los maestros músicos de siglos atrás se sintonizaron para legarnos las más bellas composiciones, lo cual quiere decir, que en ese orden al que algunos quieren llamar de quinta dimensión, se vibran las mismas matemáticas y proporciones aunque se supone en escalas u octavas más elevadas, 32 octavas arriba afirma Dan Winter para los registros de la luz, inaudibles para nosotros; pero no es la Ley de armonía la que cambia, solo las escalas usadas, más densas entre nosotros, propias para nuestros oídos físicos.

Mientras transitemos por los Nueve Infra-mundos del Tiempo, tendremos que afinar nuestro instrumento-vehículo con las longitudes de onda derivadas de las ecuaciones del tiempo; los maya fueron y son los magos blancos que nos trajeron esos conocimientos, lo cual si tiene que ver con el cuadrado perfecto de saturno, como las nueve dimensiones para realizar las cuatro primeras fases de nuestra andadura evolutiva planetaria, pero de ello no se puede inferir que se refiere a notas musicales, ni que los números del uno al nueve representen cantidades o composición de números a ser permutados, resultando ser una interpretación bastante burda tanto del pakua chino como del cuadrado mágico de Saturno.

Obsérvese que en el cuadrado perfecto, las filas, columnas y diagonales siempre suman 15, lo cual genera la estructura hexágona de nuestro código genético y por ello los 64 hexagramas del I Ching, asociados a los 64 codones del ADN-ADM, para ser colocados en el tablero del ajedrez legado a los hindúes; cubo que corresponde al elemental de la tierra (Pritvi) puesto que estamos sobre la tierra, condicionados a la fuerza de gravedad como un reto para ganar la levedad. Las nueve regiones traducen un itinerario por las nueve dimensiones del Tiempo, antes de pasar a la instancia del soplo, la región del espíritu, del viento solar, tras haber superado las tres primeras fases (instintiva, emocional y mental) y estar prestos a transitar la cuarta fase en los mundos del tiempo planetario, pero ya con el software solar-galáctico, que es lo que da inicio en el 2.012 y se desarrollará en los 1.024 años siguientes (2 x 512); en la instancia novena, de la dimensión propia del Tiempo, hay cuatro escalones para subir a la siguiente instancia en la mezquita del Cristo de la Luz en Toledo, representan las cuatro cortezas cerebrales que activamos antes de elevarnos a la tan clamada quinta dimensión, que no es otra que la primera de los Trece Cielos, que en la misma mezquita se recrea en el abside por trece ventanas simuladas interiormente en el muro circular; téngase en cuenta, que toda la planta de la mezquita dibuja sobre el piso, la “llave de la vida”, la cruz ankzata, en cuya región más baja de piso están las nueve instancias de inframundos, divididas por cuatro columnas y perfectamente exaltadas en el cielo, con 9 divisiones, cada una con estrellas de ocho puntas o con entrelazados de nueve regiones; las instancias tendrán una manera de ser recorridas no linealmente, entretejiendo entre los números consecutivos una figura que suele danzarse en el Tai Chi; así que los números no son cifras, son el itinerario.
Cuadrado mágico de Saturno
Cuadrado mágico de Saturno, con la quinta esencia (5) en el centro y los demás números en torno, sumando siempre 15 por triada horizontal, vertical o diagonal; se supone, se ingresa por 1 y se sale por 9, justo los arreglos importantes en el pakua chino.

En los textos antiguos de geometría sagrada como el de Gitka o el de Agrippa, se muestra la clave de Saturno, uniendo los puntos 1-4-7; 3-6-9 y 2-5-8 con trazos simples aunque sin unirlos en triangulaciones; son justas las tres triadas elegidas por quienes dicen que son las tripletas del “Solfeggio” y que al permutarlos generan números de tres cifras, las cuales suponen representan notas musicales y es ahí donde difiero radicalmente; primero porque esos números no son cifras como tal, sino cualidades de las nueve dimensiones antes enunciadas y más que números son numerales y segundo porque de establecer una escala musical tendrían que cumplir las leyes del monocordio, es decir, de la física acústica, que no es invento de nadie más que de la fuerza creadora, discutamos la cuestión más a fondo:

Los números resultantes según los propios ponentes del sistema en cuestión son:

A estas cifras se les asigna un nombre de la escala musical de la siguiente manera:

La (174 hertzios); Si’ (285 h.); Do, Ut (396); Re (417); Mi (528); Fa (639)

Sol (741) La (852); Si’ (963 hertzios)

Lo cual arroja por simple teoría de duplicación de frecuencias para hallar la octava posterior o división por dos para la octava anterior, lo siguiente:

Veamos las incoherencias en las cuales incurre tal supuesta escala musical:

  • En la primera línea, el La de 348 hertz quedaría por longitud de onda ubicado entre el Si y el Do inmediatamente seguidos, con lo cual el La de 348 sería la tercera del La de 174 y no la octava; ya con esa sola incongruencia un músico sabrá que no puede hacer música con esta escala.
  • El Si de 570 sería la quinta del Si de 285 y quedaría ubicada después del Mi de 528 y no como su propia octava.
  • El Do de 792 sería la sexta del Do de 396 y no su octava superior, puesto que ocuparía un lugar entre el Sol de 741 y el La de 852.
  • El Do de la octava anterior (198) al Do de Solfeggio (396) inexplicablemente tendría menos vibraciones que el Si de 285 que le antecede, lo cual es un disparate en música; y así para cada línea de este cuadro, pero el colmo de todo es que el Do de 792 calculado, resulta siendo 171 hertz inferior al Si de 963 que le antecede lo cual es un intervalo no solo inalcanzable sino incongruente y mejor no seguir con esto porque no tiene presentación como escala musical; si de esto hubiera dependido para encontrar la afinación de mis guitarras, hubiera enloquecido o sencillamente abandonado la búsqueda ante las incongruencias; afortunadamente como estudiante entonces de ingeniería civil, encontré la teoría pitagórica y pude resolver geométrica y matemáticamente el dilema; yo no lo quería simplemente copiar de los constructores españoles, de Don José Ramírez por ejemplo, yo quería encontrar una lógica matemática al dilema acústico y lo logré.

Ahora me dirán que no se trata de una escala musical tal como la que se conoce, sino que se trata de sonidos no articulados para supuestamente armonizar el ADN, las aguas y todo cuanto se les ocurra. Queridos amigos, la armonía se trata se vínculos de proporciones coherentes, lo que vincula a una entidad con otra es su campo de resonancia, su vibración y estas relaciones son las que se expresan en longitudes de onda; las notas como tal solo son puntos de referencia, lo importante es la relación entre ellas y no solo entre unas de ellas sino entre todas si se trata de armonizar una unidad tan compleja como el cuerpo humano, con sus siete chacras principales, sus 21 secundarios y 45 terciarios, sus nadis, sus 32 vértebras, sus trece articulaciones mayores, sus 28 menores en las manos, sus 22 huesos en la cabeza, su ritmo circadiano, sus 12 meridianos y 8 vasos maravillosos, su sistema endocrino, sus 64 letras del abecedario de la vida, esto y mucho más. Eso no se logra con notas estáticas, si así fuera, los clásicos no se hubieran quebrado el ceso ni quemado sus neuronas traduciendo para nosotros la belleza hecha sonido en sus obras musicales, verdadera música de las esferas, en los tiempos apropiados, en las escalas perfectas y a partir de las matemáticas del Creador para nosotros que son las matemáticas del Tiempo.

Señores ponentes de Solfeggio, ustedes tienen el derecho de afinar sus instrumentos en las notas que les plazca, así como yo afino mi guitarra a partir del Do de 512 hertz, con referencia al La de 448 que es el correspondiente, justo a 64 hertz por debajo (repartidos en tono y medio o tres medios tonos, lo cual ya habla de la no linealidad del código, pues 64 no es divisible por 3) Su sistema es una burda copia de la clave de Saturno pero interpretada para un sistema acústico para el cual no aplica y que al no corresponder a las matemáticas ni del Tiempo ni del ADN-ADM (Adn nuclear y mitocondrial) no conlleva a ningún arreglo, ni mucho menos a la elevación hacia una supuesta quinta dimensión; la iluminación no se trata de una fuga de un encuadre que nos puede parecer perverso, se trata de la elevación a partir del mismo código sagrado con el cual estamos diseñados; ni el Creador ni los maestros de las antiguas escuelas de sabiduría se han equivocado.

Podrán afinar por ejemplo a partir del La de 426 hertz (la mitad de 852) que tan solo difiere en 22 hertz del La de 448 (10 por encima del Sol # de 416 hertz real pitagórico) y les servirá para generar placer, más no esperen que las demás notas se les acomodarán en los números que están suponiendo, sino que como la energía es inteligente y no contradice las leyes de creación, entonces los intervalos de tonos y semitonos se acomodarán en una octava cuya nota La siguiente será de 852, pero los demás se repartirán según las proporciones pitagóricas y no de acuerdo a las cifras del cuadrado de saturno; por ello, en un piano afinado con las frecuencias de solfeggio no podrán ejecutar ninguna melodía ni obra conocida, pues incurrirían en todos los pecados de asimetría, de desarmonía, de distonía, más aún, no podrán configurar ni un solo acorde de tres notas con el cual acompañar una melodía sin incurrir en un atentado contra la estética.

Cuando afinas a partir del LA de 440 hertz, el resultante Do de frecuencia inmediatamente superior es de 502,857142, cifra muy diferente a 512 y en la cual me llama la atención que la cifra decimal subrayada, que se hace infinita al multiplicarla por 448 da 384, que es una nota Sol natural, es como perder el Tono fundamental pero guardar una evocación fractal, un recuerdo con lo original. Pero lo más interesante es que lo mismo ocurre al deducir la frecuencia del Do a partir del LA solfeggio de 426 hertz (512 x 426/ 448 = 486,857142) un Do rebajado 25,1428 hertz del natural, pero es curioso que la cifra decimal 857142 sea la misma que cuando se calcula con 440, es decir, que conserva un fractalillo de lo original: 0,857142 x 448 = 384, la nota Sol natural; siendo que 512 es el Do natural asociado al tzol que nos alumbra. Así que al afinar instrumentos a partir de un patrón de frecuencia desfasado respecto a la dinámica del tiempo en la tierra y al formato del ADN-ADM, los resultados dejan mucho que desear, por decir lo menos.

Una comparación pertinente:

Aunque no es propiamente necesaria para el efecto que me trae en este escrito; diré que la escala pitagórica, por nombrarla en cabeza de quien nos la entregó a occidente y que por supuesto no fue el creador ni inventor, solo el mentor, lo cual ya es digno de loa, está fundada y avalada por las más antiguas escuelas de misterios procedentes de Atlántida, de Lemuria, de Mú, de donde provinieron en su tiempo los ánades del conocimiento de los misterios osíricos, entre ellos los maya galácticos; es por ello la excelsa coincidencia de la misma matemática fractal en el código genético de luz de 8×8 = 64 hexagramas y codones para ser leído con luz coherente de 8 bytes, razón más que sensata para considerar que la escala musical ha de ser afinada a partir del Do de 512 Hertz y no del La de 440 como se pretende por la ortodoxia seguir imponiendo. Tal engendro, de colocar al La como nota superlativa en detrimento del Do, es ni más ni menos que un golpe de estado por lo bajo al tzol que nos alumbra, es desconectarnos del patrón de conducta, de la jerarquía arcangélica, de las memorias Ram del Alma; es un golpe a mano armada que cercena la conexión entre lo sutil y lo físico en el ser humano; al rebajar sutilmente en 8 hertz la vibración del La natural (de 448 a 440) toda la música que escuchemos con instrumentos afinados en dicho registro, ya no encaja en el formato original genético y por tanto, servirá para divertimento, más no para sanación; lo mismo y potencialmente más grave podrá suceder con la propuesta de solfeggio, pues no solo propone afinar a partir de cifras que nada tienen que ver con la genética ni con las leyes del tiempo, sino que obtusamente se presenta como una propuesta de sanación de las distorsiones planetarias y humanas; los poderosos materialistas al menos lo hicieron silenciosamente e impusieron su normativa des-configuradora, estos ahora lo pretenden además con visos espiritualistas, algo muy propio del movimiento de nueva era. Se podrá decir lo que se quiera, pero si los nuevos patrones matemáticos para la música no corresponden a los fractales de tiempo que enseñaron y aplicaron los maya a la realidad terrenal, a la matemática del I Ching que es el modelo del código genético galáctico de donde dedujo Leibnitz el código binario hoy aplicado a los ordenadores, si no respeta las proporciones coherentes para una estética de la armonía y muy lejos de mejorar la existente la acaba de desarticular, pues que no estamos propiciando ningún avance, sino una simple desviación egóica, para el beneplácito de algunos; no tengo nada personal contra quienes impulsan esta propuesta, pero me veo en la obligación ante el silencio de muchos conocedores del tema, no obstante haber esperado unos meses antes de escribir esto, quizá no con los mejores argumentos, más si con los que dispongo de momento. Si con solo promover el retorno a la afinación pitagórica a partir del Do de 512, como lo hice en un escrito sobre el cuerpo como instrumento musical (está en mi web: retornomaya.com) los músicos académicos de desencajan, que tal si les decís que deben abandonar toda la teoría musical porque ya no va más? Las cosas son como son y no como quisiéramos que sean.

He decidido incluir en mi próximo libro: “Retorno A-Malla” un capítulo sobre esta discusión con más profundidad de argumentos, en un libro donde se aborda de pleno la comprensión del Tiempo desde lo maya, lo que nos entrega el formato del por qué la música funciona de la manera en que lo hace en nuestro medio planetario.

La Armonía es bella porque tiene la simplicidad de las proporciones matemáticas sencillas y la precisión mágica en todas las instancias del acontecer de la energía.

Guillermo, Noche Galáctica Azul, escrito desde Barcelona, España.

8 Noche, 25 de la Luna Espectral, giro 5.121 de la Tormenta Eléctrica.

26 de Mayo de 2.009.

[Descargar en PDF]

Fuente: http://www.retornomaya.com

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Un comentario en “Discusión sobre las notas musicales propuestas por solfeggio”

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